Frenesí proteicolibidinoso

Año: 2023
Técnica: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 50×100 cm

El desayuno

Él hizo rodar el donut por su ombligo. Era glaseado e iba dejando una senda de azúcar por la piel.

Ella le sonreía pícara y se dejaba hacer. Estaba tendida desnuda en la cama. Su cabello descansaba largo, moreno y desordenado.

El donut subió lentamente por el vientre hasta llegar a los pechos. Ella suspiró esperando ver dónde acababa su camino. Él acercó la cabeza al donut para terminar empujándolo con la punta de su nariz. El donut viajó por la clavícula, subió por el cuello y terminó su vida en la boca de ella. Esta, voraz, dio un mordisco que se llevó la mitad de la rosquilla y casi le arranca la punta de la nariz. Los dos rieron. Luego hicieron el amor. Salvajes.

A los pies de la cama quedaron los residuos de horas de juegos. Sábanas arrugadas y húmedas, ropa interior esparcida y los despojos del desayuno. Había cruasanes a medio morder, fruta de diferentes tipos despedazada y dispersada. Restos de mantequilla y café empapaban el suelo.

Era un juego recurrente entre ellos. Su sexo de las mañanas era así: pringoso, caliente y proteico.

—Esto no podremos repetirlo toda la vida —dijo ella.
—¿Por qué no? —preguntó él.
—Porque es asqueroso, luego pasamos toda la tarde limpiando. Y además estás empezando a echar barriga con tanta marranada de comida. Te vas a poner hecho una foca.
—¿Y qué más da? Moriré feliz, de un infarto, mientras hago el amor a mi deliciosa ballena.

 

VENDIDO 🙂