héctor Gomis pintando en su estudio

Héctor Gomis
Pintor contemporáneo de Alicante

Uso la pintura para intentar explicarme este mundo tan caótico y confuso. Lo hago creando pequeños relatos. Son un instante de una historia de la que podemos intuir como continuará. El espectador completa el relato.

Algunas obras provocan sonrisas, otras inquietan o provocan incomodidad. Busco esa reacción. Espero que no que dejen indiferente. No busco respuestas. Busco preguntas que se te queden dentro. Que la obra te sacuda y te haga pensar.

Parto de los iconos de nuestra memoria colectiva: personajes de dibujos animados, del cine, de los cuentos, de la mitología, política o de la iconografía religiosa. Son imágenes que aprendimos a querer de niños y que nunca cuestionamos. Yo las hago crecer. Las llevo a escenas domésticas y cotidianas, a veces inquietantes, y dejo que choquen con lo que nos pasa a todos: los vínculos familiares y sus distancias, el conformismo de la clase media, la hipersexualización de las pantallas o la manera en que llamamos peligroso a lo que no entendemos.

Los títulos forman parte de la obra. No sólo la denominan, le dan una información adicional y la completan.

También acompaño mis cuadros con relatos, que no los explican, pero conviven con ellos dándoles un nuevo punto de vista.

La técnica es clásica: óleo sobre lienzo, capas, tiempo y aguarrás. El contraste entre el oficio tradicional y los referentes contemporáneos es parte del concepto. No es casualidad.  Esa tensión visual es la misma que la conceptual: dos mundos que no deberían convivir y que, sin embargo, conviven en nosotros.

 

Trabajo desde el taller de The October Press en Alicante, un espacio que comparto con un grupo de artistas. Si alguna vez quieres ver la obra en persona, y a mí manchado de pintura, ya sabes dónde encontrarnos.

 

Trayectoria

Se podría decir que nací con pintura en las manos. Pinto y escribo. Es mi forma de intentar entender el mundo. Es parte de mí.

Empecé a exponer en 2004: Alicante, Campello, Barcelona, Melilla… Y de repente paré de crear. Guardé los pinceles 20 años.

Dos hijos, un libro, una empresa. Lo que tiene la vida, cuando te despistas, te lleva donde ella quiere.

Fueron años felices, pero algo faltaba. Sentía un vacío aunque intentara disimularlo.

En 2022 volví a pintar. No porque deseara hacerlo, sino porque ya no podía no hacerlo.

Desde entonces no he parado. Pinto cada día como cuando era un chiquillo. Y ya no quiero, no puedo, abandonarlo. Es un tren que dejé pasar una vez y no lo perderé esta.

Desde entonces, trabajo cada día y vendo regularmente unos 4 o 5 cuadros, así como decenas de prints al año a coleccionistas y curiosos que visitan nuestro taller.

Mi obra forma parte de colecciones privadas en España, Francia, Países bajos, Reino unido y Alemania entre otros paises.